lunes, 24 de enero de 2011

Les Herbes Folles.


Gracias al interés de los formalistas rusos por discernir en qué se caracterizaba toda obra poética, Shlovsky, uno de los formalistas más reconocidos, formuló un concepto que parecía marcar la diferencia entre el lenguaje cotidiano y el poético. Se trataba del extrañamiento. Éste concepto se definía como la técnica que conseguía hacer extraño a los objetos, volverlos especiales, desautomatizarlos y darle uno o varios significados nuevos. En palabras de Sholosvky
"crear formas complicadas, incrementar la dificultad y la extensión de la percepción, ya que, en estética, el proceso de percepción es un fin en sí mismo y, por lo tanto, debe prolongarse"
Es decir, el extrañamiento es singularización. Es el trasvase entre lo convencional y lo especial. Pero existe otro concepto formalista que creo pertinente remarcar: El motivo. Tomashevsky pensaba que todo lo que no era esencial en una narración se trataba de un motivo.

Por lo tanto, no es baladí que un creador tan singular como Alain Resnais se autodefina como formalista. Si observamos su última película, Les Herbes Folles, observaremos cómo es capaz de convertir una historia de apariencia convencional (Un hombre que se obsesiona por una mujer) en algo mucho más especial mediante la puesta en escena(el extrañamiento). Resnais consigue soluciones narrativas nada obvias, como si tratase de que el relato, en forma y, como consecuencia, en fondo, huyese constantemente tanto de lo usual como de lo racional. Sus personajes se abandonan a la forma, actuando a impulsos y la obra, a veces, parece concentrarse en motivos(sea una ensoñación o alguna disgresión en la narración).

Su genio para el manejo del lenguaje cinematográfico, desde los movimientos de cámara hasta el uso del color en cada escena, le permite recrear un universo particular, azaroso, bello y  misterioso, jugando con la proyección de las imaginaciones de los personaje, con un onirismo nada obvio. Cada escena parece un experimento dispuesto a impresionar y desafiar por su forma al espectador.