
Una de las cosas que he descubierto viendo The Dark Knight es lo patética y tonta que es su predecesora, Batman Begins, que viendo su secuela ya no tiene ningún sentido y la deja todavía más en ridículo: En Begins había una enseñanza moral y diez evidencias en cada escena que, junto a la melodía de Hans Zimmer, el desaprovechamiento de Rha’s Al Gul convertido en un matón de Al-Qaeda o la interpretación de Katie Holmes y su estúpido Rachel Dowes, llegaba a cotas ridículas-sin mencionar unas escenas de acción, ejem, que más que desastrosas…inexistentes-.
The Dark Knight ni es una película perfecta, ni es la película definitiva de Batman, sí la mejor junto a la animada La Máscara del fantasma, muy superior a Begins, Scumacher y no tan superior que las de Burton (en especial Batman Vuelve). Su absurda y caricaturesca pomposidad reaparece, en menos grados, pero en forma de metáforas subrayadas y recurrentes con Harvey Dent/Dos Caras-como la metáfora personificada ya de por sí cristalina- sobre el que cae el peso dramático y los diálogos ridículos-junto a un olvidado y perdido Alfred-, aunque su planteamiento inicial es interesante…hasta que se convierte en Dos Caras. Puede que ese sea el principal error de The Dark Knight, que empieza como un aburrido cómic de Jeph Loeb y Tim Sale, pero que se redime con un Joker que es la verdadera estrella de la función.

Ahora lo bueno, la película está plagada de ideas buenas( ¡atención al BAT-POD!) que se llevan correctamente a cabo: Un Joker-Un Heath Ledger- perfecto, alejado del histrionismo de Nicholson, mucho más perverso, divertido, anárquico (¡podría ser discordianista!)e hijo de puta. Es el Joker quien desata el aire malsano, caótico y las dosis de humor negro en la película. Hay en cada escena suya un detalle interesante a apuntar, en especial, sus apariciones por televisión: pérfidas y provocadoras. Es sorprendente que The Nolan Bros vayan en contra de todo el discurso, por así decirlo, de Begins en el propio Joker: Eliminan un pasado para convertirlo en un ser más enigmático. La dirección que toma TDK gracias al Joker es excelente: Recrea, de verdad, una sociedad en medio del caos y un superhéroe, y sus ayudantes, al borde de sus límites físicos y emocionales, obligados a trazar un plan arriesgado.
Y sí, entretenida, algo primordial para un blockbuster y más de género superheroico. Nolan ha estado bien: Las escenas de acción ya se ven y podemos disfrutar de una bellísima Gotham, e incluso podemos hablar de intensidad en importantes escenas como el primer enfrentamiento contra el Joker (aunque seguimos sin poder hablar de una genialidad al nivel Bourne). Vibrante. Pese a todo, TDK sigue con sus irregularidades y sus caricaturescas pretensiones.